El crimen organizado se ha extendido por todo el mundo,
lamentablemente no hay una sola nación en la que, esta categoría delictiva no
haya fijado la mira para asentarse y comenzar a desarrollar acciones
criminales.
Costa Rica no ha sido la excepción, desde hace muchos años se han evidenciado situaciones, especialmente en medios de comunión masiva, en donde autoridades policiales efectúan allanamientos y persecuciones para detener a individuos involucrados con organizaciones criminales, principalmente vinculadas con el narcotráfico, o bien, anuncios en donde autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) solicitan el apoyo y colaboración de los costarricenses para dar con el paradero de sospechosos de pertenecer a estas agrupaciones e incluso, de personas desaparecidas.
El crimen organizado y la criminalidad en general, se
aprovechan de las situaciones y los panoramas para inmiscuirse en medio de la
sociedad y desarrollarse con mayor fluidez, sobre todo en la época actual, en
donde las crisis económica y sanitaria han generado numerosas afectaciones en
la ciudadanía; el involucrarse en una organización criminal en la cual, se
pueden obtener sumas importantes de dinero, suele ser tentador para aquellos
que buscan incansablemente la forma de llevar sustento a sus hogares.
Respecto a la participación o presencia de células
criminales de los Caballeros Templarios en Costa Rica, a modo de reseña
histórica, fue en 2013 cuando autoridades del Ministerio de Seguridad Pública
(MSP) y del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) efectuaron
investigaciones y por consiguiente, el primer allanamiento en contra de este
cártel; para esa época, el narcotráfico y el sicariato figuraban como las
acciones criminales ejecutadas por miembros del mismo.
Seguido, en 2014, las investigaciones efectuadas por las
autoridades policiales permitieron conocer que, este cártel operaba bajo la
fachada de una empresa que ofrecía los servicios de venta y decoración de
autos, no obstante, esta era solo un “disfraz” para ocultar el verdadero
negocio, mismo que continuaba relacionado con narcotráfico.
A raíz de esta última intervención, se dio en 2015 la
condena privativa de libertad del mexicano Victoriano Alvarado Carrillo, quien
supuestamente figuraba como el líder de la célula que el cártel de los
Caballeros Templarios mantenía en el territorio costarricense. Este sujeto,
tras ser condenado a 12 años de prisión, mismos que debía descontar en una
prisión costarricense, recibió supuestos beneficios por parte del director de
la misma, los cuales le permitieron acogerse a un programa penitenciario y
salir con libertad condicional.
Respecto a la primer intervención de las autoridades
policiales, esta se dio específicamente por un caso de doble homicidio, en
donde una pareja perdió la vida.
Cabe mencionar que, estos “beneficios” no fueron recibidos
solo porque sí, el director del centro penal fue sometido a diversas
investigaciones, las cuales determinaron que este habría recibido sumas de
dinero desde que el sentenciado recibió el beneficio, lo que a su vez deja
abierta la incógnita, casi evidente, de que la corrupción se abrió paso y le
permitió al ex líder, comprar al director del centro y posteriormente, quedar en
libertad, esto pese a que el Instituto Nacional de Criminología (INC) indicara
todo lo contrario, es decir, que no se otorgara ningún beneficio y que el
individuo cumpliera la condena en su totalidad.
Reflexión Personal
Indudablemente, una de las mayores afectaciones que, tanto
el cártel de los Caballeros Templarios, como otras organizaciones
criminales han generado en la sociedad costarricense, se relacionan con la
inseguridad ciudadana, las incontables desapariciones que diariamente son
expuestas en los medios de difusión de las autoridades policiales y la pérdida
de credibilidad en las acciones ejecutadas por las autoridades de Gobierno y
sobre todo, por las autoridades policiales, esto por parte de la ciudadanía,
misma que en múltiples ocasiones ha manifestado el descontento respecto al
accionar policial.
La corrupción, es uno de los más grandes aliados del crimen
organizado, principalmente cuando este cuenta con jugosas sumas de dinero que
pueden comprar el silencio y la ayuda de funcionarios públicos, como los
policías y privados, empresarios que prestan sus industrias para hacer fachada;
coadyuvando a que las acciones criminales puedan desarrollarse con total
libertad y, empobreciendo las labores de aquellos oficiales y funcionarios que
sí están comprometidos con su país, con su uniforme y desean hacer el bien en
pro de la sociedad.
No será hasta que se luche en contra de la corrupción, que
el crimen organizado y la criminalidad en general, perderán la batalla o al menos,
se reducirán sus impactos, pues pese a que los esfuerzos son muchos e incluso,
hay unión y colaboración con autoridades internacionales; la criminalidad es
mucho más fuerte, porque sus aliados son aquellos que una vez prometieron
defender a su patria.
Referencias Bibliográficas
Chinchilla, D. (2019). Juez usó informe del Ministerio de
Justicia para liberar a jefe de cártel mexicano Los Caballeros Templarios.
Recuperado de: https://www.crhoy.com/nacionales/juez-uso-informe-del-ministerio-de-justicia-para-liberar-a-jefe-de-cartel-mexicano-los-caballeros-templarios/
García, N. (2013). Banda desarticulada por OIJ era liderada
por cartel de los Caballeros Templarios. Recuperado de: https://www.teletica.com/nacional/banda-desarticulada-por-oij-era-liderada-por-cartel-de-los-caballeros-templarios_15583
Sánchez, A. (2014). Miembros de “Caballeros Templarios”
utilizan sociedad anónima en el país. Recuperado de: https://www.teletica.com/nacional/miembros-de-caballeros-templarios-utilizan-sociedad-anonima-en-el-pais_45147
Nohelia Calderón Hernández.
Bachiller en Ciencias Criminológicas, UNED, Costa
Rica.
Estudiante de Licenciatura en Criminología, diciembre
2020
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